Mañana, Tarde y Noche. Sr. Chinarro

No tengo miedo a hartarme de ti, es lo que pretendo.
No tengo miedo a repetir errores horrendos.
De humanos es errar y errar, y nadie ha visto el averno.
No tengo miedo a repetir, no tengo miedo.

Por la mañana, en la tarde y de noche,
tres veces al día y venga otra vez.
Por la mañana, en la tarde y de noche,
tres veces al día.

Y qué si hubiera tinieblas en tus adentros,
si con verte por fuera de pronto me pierdo.

No tengo miedo a hartarme de ti, es lo que pretendo.
No tengo miedo a ser feliz, habrá aún quien pueda serlo.
Hay quien comete algún desliz, amar es de ser honrados.
Es mejor no entrar ahí, más guapo estaba callado.

Por la mañana, en la tarde y de noche,
tres veces al día y venga otra vez.
Por la mañana, en la tarde y de noche,
tres veces al día.

Y qué si hubiera tinieblas en tus adentros,
si con verte por fuera de pronto me pierdo.

Cuento con que a ti y a mí nos ha pasado más veces.
La ira y la soberbia, sí, se pagan con creces.
La lujuria, es verdad, no es un mal comienzo.
Y, si es una enfermedad, quiero morirme de eso.

Por la mañana, en la tarde y de noche,
tres veces al día y venga otra vez.
Por la mañana, en la tarde y de noche,
tres veces al día.

Y qué si hubiera tinieblas en tus adentros,
si con verte por fuera de pronto me pierdo,
si con verte por fuera me pierdo.

Una llamada a la acción. Señor Chinarro.

Nos conocimos ayer, tú me invitaste a beber,
yo te invité a no sé qué, tú dijiste: “qué bien”.
Y te hablé de poesía por ver qué decías,
que si es tontería, que sí, que no,
habrá que hacer el amor.
Llegó la luz al salón y vi tu sujetador
y en cada pezón una llamada a la acción.
Me callaste la boca, dijiste: “te toca,
míster dondelenguas, demuéstralo”.
Habrá que hacer el amor,
por un mundo mejor,
habrá que hacer el amor.

Entiéndeme extranjera, ven a mi vera,
que te alabe el gusto.
Será que es primavera y tú aún soltera,
¡qué error de bulto!
¡Qué patán!, me he explicado fatal.
Así rimaba el profeta torpemente con bragueta.
En un mundo mejor,
habrá que hacer el amor…
amor…
Y venga a darle al alpiste,
la vida es muchas veces triste, es repetición.
Habrá que hacer el amor porque nunca está hecho,
dije cuando tú miraste al techo.
En un mundo mejor
habrá que hacer el amor…
amor…